Odio China
La gente es mala
La gente es mala.
Hace un tiempo, en estas fechas, llegaba a China.
En el primer vuelo ya viví lo que llaman “choque cultural”.
Un avión de aerolínea china, lleno de chinos.
Eructos, pedos y escupitajos.
Una maravilla.
Al llegar a Pekín, me habían perdido la maleta
y había perdido el segundo vuelo por ello.
6 horas de conflictos con personas que no tenían ninguna intención de entenderme.
Registros de seguridad e interrogatorios que me consumieron mentalmente.
Me empecé a sentir vulnerable y chispas de miedo comenzaban a surgir.
Al final cogí el segundo vuelo.
Llegué a mi destino unas 24h después de haber salido de casa,
de noche y diluviando,
sin dormir.
Como último regalo de bienvenida en el aeropuerto,
me estafaron con el Taxi (lo descubrí más tarde claro).
Llegué a mi alojamiento, y eso fue la culminación.
Las chicas de recepción no hablaban inglés,
yo no hablaba chino.
1 hora después de sentirme humillado con sus risas y gestos,
me dieron lo que necesitaba para irme a mi habitación.
Atravesé la lluvia con las sábanas en la mano y mi equipaje,
rumbo al edificio en que me alojaría.
Aún faltaba algo más,
dos guardias de seguridad en la puerta del edificio,
me interrogaron por última vez para ver quién era y dónde iba.
Subí y me tumbé en la cama destrozado.
NADA CUMPLÍA MIS EXPECTATIVAS.
Me sentía rechazado y humillado.
Pensaba que mi aspecto era un problema.
Me sentía enano, vulnerable.
Sentía miedo,
ira y rencor.
Aún tenía muchos meses por delante
y mi llegada había sido un auténtico desastre.
Entonces entré en el ojo de la tormenta.
Llamé a alguien que me conocía muy bien,
alguien que me había servido de inspiración mucha veces,
alguien que solía saber qué decir.
Le conté la película y me dijo:
“Estás agotado, no ves las cosas con claridad.
Recuerda para qué estás ahí, date una semana.”
Simple y claro.
Así fue.
Me acosté destrozado pero con un ápice de confianza.
A la mañana siguiente desperté y me marqué un único objetivo:
HOY SERÁ MEJOR QUE AYER
Y fue un día horrible, pero mucho que mejor que el anterior.
Así me tomé cada día durante al menos un mes.
Así encontré un camino, una dirección que me guiara y me recordara el para qué.
Tuve dos aprendizajes que aún a día de hoy me son de grandísima utilidad:
Tengo (tenemos) una capacidad de adaptación extraordinaria.
De verdad, estamos preparados. No hay nada que no podamos hacer.
La flexibilidad es uno de los grandes regalos de la naturaleza.
Sólo observa, verás flexibilidad en todo lo vivo.
En cada cosa rígida, hallarás la muerte.
Aquello que me daba seguridad, en mi película ilusoria occidental,
me estaba “matando” en oriente.
No sirve.
Reconstruí, intuitivamente, mi percepción.
Y eso, a parte de “salvarme”,
me permitió ver un espectro de luz que jamás había visto.
Durante esos días descubrí algo que me fascinó:
En todos y cada uno de los días,
siempre recibí más gestos de apoyo, amabilidad y apertura
que de rechazo y asco.
SIEMPRE.
Lo único que cambió fue mi foco, mi intención.
“La gente es mala”
Es un imán de negatividad.
Hay cientos similares que, sin darnos cuenta, gobiernan nuestra realidad.
Ya sabes que tu película crea tu realidad,
lo hemos hablado últimamente.
En medio de la tormenta es difícil ver las cosas tal como son.
El origen es el desenlace.
No hay diferencia.
Así, la estrategia más poderosa para un bello desenlace es un bello comienzo.
Y eso es el AGRADECIMIENTO.
Pero espera.
Si “agradeces” para obtener algo, te estás engañando.
No funciona.
Es cuando agradeces de verdad, cuando el universo conspira a tu favor.
¡Cuántas cosas puedes agradecer!
Incluso aquello que ayer odiabas.
La gente es luz.
Tu vida lo es.
Tú lo eres.
¿Cuánto estás dispuesto a ver?
Que Dios te bendiga,
Prisco | 长青
P.D. 1 Cuidado con las expectativas, los deseos… ya lo hablaremos.
P.D. 2 Ya me han escrito algunas personas preguntando para entrar en el Círculo de Alquimistas.
Ahora mismo está cerrado, pero pronto abrirá sus puertas.
Quizá por tiempo limitado.


Muchas gracias por esta anécdota, tienes razón, nuestra realidad depende de dónde estamos poniendo el foco.
En cuanto al agradecimiento, he descubierto que añadirlo a mi rutina matutina me ha ayudado mucho para recordar todas las bendiciones que poseo, en lugar de deprimirme por aquellas cosas que carezco.
No hay días perfectos, pero todos tienen su belleza y sus enseñanzas.
Qué poderoso recordar que la flexibilidad salva y que el agradecimiento no es estrategia, es actitud 🩵